La tarde del martes, con el último sol del atardecer soñando el silencio en los picos del Serrablo, despedimos a Julio Gavín en esa iglesia de Cristo Rey de Sabiñánigo, que tantos recuerdos me trae a la memoria de mi infancia.
Lo despedimos con todos los honores, con el calor de sus hijos y nietos, con el presidente del gobierno aragonés a la cabeza, con los hombres y mujeres de Sabiñánigo atenazados por el afecto, con muchas gentes venidas de otros puntos de nuestra comunidad siguiendo la estela de un hombre que supo ser generoso, constructivo y amante de esta tierra…
Mosen Miguel Domec puso la palabra emocionada deseando a Julio la paz, esa paz que se desea a los grandes hombres que han sabido hacer comunidad y progreso. Mosen Domingo Lizalde, aportando el afecto de un canónigo de la tierra, recordó la obra de este serrablés de oro. Y con sus palabras, mientras se colaban los rayos de la tarde por las vidrieras y el perfil del monte de Santa Orosia se granaba en honor de este hombre que se nos ha hecho inmortal, todos contuvimos esa lágrima furtiva de agradecimiento a Julio Gavín Moya, a un hombre que aprendió en la escuela de Sabiñánigo Pueblo que esta tierra es algo hermoso y grande, que recogió de Mosen Pardo Asso -el gran filologo olvidado- el convencimiento de que nuestra civilización pirenaica es nuestra vida. Seguro que en la iglesia de San Pedro de Lárrede hacía más frío, seguro que las palmetas de la puerta de Busa contenían el tiempo, seguro que en la pradera de Fanlo la brisa llevaba su nombre, seguro que esa mujer dibujada por la mano divina de sor Isabel Guerra se entristecía en el castillo de Larrés.
Se nos ha ido Julio en silencio, pero sus manos abiertas han llenado esta tierra de frutos. Hoy somos más de aquí, somos más aragoneses, por su esfuerzo y por su empeño. Y desde allí, con el cura Durán que tanto nos enseñó, seguro que ya han comenzado a compartir la verdad de la historia, de esa Historia en la que Julio también tiene por derecho propio un puesto de honor.
Paz y Memoria eterna a quien tanto bien nos ha hecho a Aragón.