Puede ser interminable la lista de despropósitos, de fracasos rotundos que tienen que asumir el señor Belloch y su acólito urbanista señor Gaspar. Pero, si hay alguno especialmente dramático es el barrio del Ave, que ha estado siendo mareado tres años, que ha perdido tres años de trabajo, para convertirse en un ejemplo de lo que nunca debe hacerse en una ciudad que se defina como ciudad del siglo XXI. Después de tres años de fracasos, Gaspar ha conseguido que los precios de la vivienda en la zona se incrementen, que se incrementen las densidades, que se edifique en el Portillo aunque dijo que antes de hacer eso pasarían por su cadáver, que se apueste por un urbanismo más barato y más provinciano. Es decir, tres años para que todo el mundo tengamos claro que lo único que les interesa y les mueve es lo lucrativo, lo que genera dinero, pero que no dan un paso por definir ni los equipamientos ni las zonas verdes, aspectos que como no son lucrativos y además sólo podrían beneficiar a la ciudad y a los ciudadanos no interesan casi nada a este peculiar modo de hacer urbanismo que hace el clan del señor Gaspar. Lo han dicho muchas voces, las mismas voces que denuncian que el gobierno socialista no quiere concluir de poner en marcha la Estación Delicias de Zaragoza, puesto que ese sería el momento en el que todos verían que la obra del Partido Popular fue una apuesta generosa y responsable por Zaragoza. Pero, tranquilícense las huestes socialistas que pueden seguir mintiendo e insultando, dos dimensiones claras de ese talante urbanista que gusta de promover construcciones, incluso de ladrillo pero sólo si son muy caras.