Día a día

LA ESTRELLA DE LOS REYES MAGOS

Una de las referencias de la Navidad más clásica es esa estrella que guiaba a los Reyes Magos que iban hacia el portal. Pero ¿sabemos algo más de esa estrella? Hoy, en este domingo navideño, quiero compartir con vosotros unos viejos apuntes que conservo de una conferencia sobre la Navidad que compartí hace años con los alumnos y alumnas de las Escolapias de la Mantería, dirigidos por una gran pedagoga como es la madre María Jesús Boned Mozota.
Sobre esta estrella que nos ocupa investigó el astrónomo Johannes Kepler en el año 1606, para llegar a la conclusión de que esa estrella era la rara y triple conjunción de la Tierra con los planetas Júpiter y Saturno, estando el Sol pasando por Piscis. La dificultad de este lenguaje científico, concreto y especial, nos hace pensar en ese peculiar ir y venir de planetas y constelaciones en el universo creado por Dios. Así se veía el asunto a principios del siglo XVII, en un mundo barroco cuyos científicos nos decían también que esta conjunción –a la que hacía referencia- ocurrió en un momento concreto de la Historia de la Humanidad, ocurrió en el año 7 antes de Cristo.
Así de sencillo y así de complicado. De pronto la estrella que guiaba a los Magos se había convertido en el resultado de ver en el mismo grado de longitud a los planetas, de modo que a ojos de una persona que lo observe desde la tierra se presentan como una sola estrella muy brillante. Esa es la estrella que ven los magos que viajan –como era habitual en un mundo de clima tan singular- al atardecer, una conjunción de planetas que era visible desde Persia y Mesopotamia. La cuestión es asumible si recordamos que como venían del Sur la tenían ante ellos. Ya escribía san Mateo que “la estrella que habían visto en Oriente iba delante de ellos”. Por cierto, en el siglo XX ocurrió un descubrimiento que daba nuevos argumentos a esta teoría. Una curiosa y extraordinaria revelación arqueológica se encuentra contenida en una tablilla acuñada en caracteres cuneiformes en el Museo estatal de Berlín. Se trata de un auténtico documento astronómico y astrológico que revela la existencia de una conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis en el año 7 antes de Cristo.