Hoy hablamos de un escultor aragonés que nació el 13 de diciembre de 1893 y que se llamaba Joaquín Albareda. Recordamos hoy a un profesor de la Escuela de Artes de Zaragoza que llegó a ser su director en el amplio espacio que va del año 1947 a su jubilación en 1963. A un estudioso del arte aragonés que fue director del Museo Provincial de
Bellas Artes de Zaragoza, entidad fundada en 1835 por la Real Academia de Bellas Artes de San Luis que también contó con Joaquín Albareda e incluso lo nombró Secretario perpetuo de la academia. Director de los cuadernos de Arte, miembro de la Institución Fernando el Católico, este hombre junto con su hermano José Albareda fueron continuadores de la tradición familiar de la imaginería religiosa, que ya fue iniciada por el abuelo, don Manuel Albareda, y seguida por su padre, Jorge Albareda Cubeles, quien tanto habría de influir en la formación de «los hermanos Albareda», artífices de un estudio-taller de restauración donde se ha hecho trabajos importantísimos, que están en muchas iglesias de Europa y América. A ellos corresponde, entre muchos cientos de obras, que van desde la construcción de la carroza para la Custodia de la Seo hasta la construcción del paso de la Entrada de Jesús en Jerusalén, para la procesión del Santo Entierro de Zaragoza, ganado en un concurso nacional. De su mano nació el Museo de los Corporales de Daroca y de su pluma salieron cientos de artículos sobre arte aragonés en El Noticiero y en la revista Aragón, del SIPA. Por eso hoy, recuperamos la memoria de este alumno de los escolapios que llegó a ser director del Museo y de la Escuela de Artes de esta ciudad.