En Roma y el 15 de noviembre de 1811, murió un jesuita que pertenecía a la importante familia de los Pignatelli cuya madre era la hija del conde de Fuentes y su padre príncipe del Sacro Imperio Romano. Sus orígenes estaban en Zaragoza, en el palacio que tenían en el Coso, justo enfrent
e de la calle Alfonso y donde hoy hay una lápida que ustedes pueden leer todavía. Y en ese palacio, donde nació el 27 de diciembre de 1737, es donde vivió un ambiente de cultura y de estudio de la mano de sus hermanos Joaquín, donde de Fuentes, y sobre todo de Ramón Pignatelli que es el fundador de la Casa de la Misericordia que se mantenía con el Coso de la Misericordia que mandó construir para sacar dinero con el que abastecer el hospicio. Y también del Canal Imperial por el que Zaragoza le debe gratitud eterna. Pues bien, si el edificio del Gobierno de Aragón se llama Pignatelli por ser el hospicio construido por Ramón de Pignatelli, la casa de conferencias y salones del Paseo de la Constitución se llaman Centro Pignatelli en honor de su hermano, san José de Pignatelli al que hoy nos referimos. Y la mayor importancia de este santo zaragozano es justamente que fue el hombre que logró recomponer la Compañía de Jesús después de la disolución de los jesuitas. Al final, sería nombrado provincial de los jesuitas de Italia y el que volvería a sacar a su orden del olvido y el destierro. Por todo ello, fue canonizado en 1954 por Pío XII y se colocó una hermosa escultura suya en la iglesia del Sagrado Corazón que abría sus puertas a la Plaza de San Pedro Nolasco.