El 10 de noviembre del
año 1833 se publicó el primer número de una revista que salía para hablar de la vida diaria de la basílica del Pilar, que tendría una periodicidad semanal y que –era lógico- se llamaba “El Pilar”. Hoy 177 años después la publicación sigue editándose y ustedes la pueden coger si visitan el Pilar y se fijan que, apoyados en sus columnas, hay unos cajetines en los que podemos hacernos con un ejemplar de este semanario a cambio de una simbólica moneda. Si se paran a pensar en esto que les digo, se darán cuenta que este semanario es una de las publicaciones más antiguas de Aragón y, les sorprenderá saber, que no se ha interrumpido nunca su edición. Hace casi doscientos años la fundó el catedrático Manuel Simeón Pastor, de la Universidad de Zaragoza, con una triple intención: reflejar la vida en el templo, publicar investigaciones sobre la devoción que nos hablaran de aragonesismo y defender los valores cristianos, sin olvidar que esta revista es una revista con vocación de potenciar el papel de Zaragoza. Desde entonces diez personas la han regido, entre los que destacan los canónigos Florencio Jardiel, Leandro Aína, Eduardo Torra o Jesús Aladrén. Bajo su dirección en más de cinco mil números han escrito todos los que han destacado en el mundo de la historia y la cultura, desde Ricardo del Arco hasta Eloy Fernández Clemente, sin olvidar a los Albareda, Miguel Sancho Izquierdo, Severino Aznar, Joaquín Briz o Inocencio Jiménez… Todos ellos, antes que nada, grandes aragoneses.