El 4 de noviembre de 1967, tal día como hoy, murió el torero «Gitanillo de Ricla» y como fue un aragonés que destacó en su tarea, es justo que lo
recordemos. A veces, el paso del tiempo es tan rápido que nos da la sensación de que estamos hablando del remoto pasado. Y eso nos ocurre cuando recuperamos la memoria de Braulio Lausín López, un torero del lugar zaragozano de Ricla, uno de nuestros toreros aragoneses más destacados de la historia. El que fuera conocido en las plazas como «Gitanillo de Ricla» unió al buen arte y al conocimiento profundo del toreo un valor realmente extraordinario, que alcanzó cotas pocas veces alcanzadas en el arte taurómaco. Por eso, recordamos a este personaje coincidiendo con los cuarenta y tres años que hace que murió, tal día como hoy, en el año 1967. Si tuviéramos que recordarlo, lo deberíamos hacer por su coraje que es el que le hizo triunfar como novillero, a donde llega en 1918 después de haberse dedicado al comercio de caballerías. Y hemos de recordar que esa valentía hizo que la prensa madrileña lo bautizara como “el león de Ricla”. A partir de aquí su figura es una leyenda, desde el momento en el que toma la alternativa en Santander en 1922, donde le apadrinan dos mitos del toreo y del cuplé: Ignacio Sánchez Mejías y Marcial Lalanda. Pero, los hados no fueron justos con este gran torero y como resultado de una terrible cogida en la plaza de Madrid en 1927 tuvo que retirarse y volver a su viejo oficio de tratante de caballerías, pero –eso sí- dejando en el mundo del torero muy alto el pabellón de los toreros aragoneses y contemplando como su hijo seguía las huellas de un gran torero.