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añana día 3 de enero de 2012 será la festividad de los Innumerables Mártires de Zaragoza que padecieron martirio en los inicios del siglo IV, por obra de la intransigencia y el temor que los romanos tuvieron contra los cristianos. Prudencio, en el Himno IV del Peristephanon nos lo cuenta con detalle e incluso nos aporta los nombres de todos ellos: Evodio, Quintiliano, Casiano, Félix, Luperco, Januario, Julio, Urbano, Apodemio, Primitivo, Optato, Publio, Ceciliano, Succeso, Matutino, Fausto, Frontón y Marcial. Y ustedes dirán: son dieciocho y no innumerables, cosa que es cierta y que además nos permite recordar que así se les conoció porque, en algunos textos litúrgicos, se quiso explicar que Daciano había hecho martirizar y matar a toda la comunidad cristiana de Zaragoza. La realidad es que esos restos de los 18 mártires del cristianismo zaragozano, acompañados con los sufrimientos del martirio de santa Engracia, fueron custodiados en la basílica de esta santa peninsular y recibieron culto desde los tempranos años del siglo V. En 1389 cuentan los documentos que fueron encontrados sus sepulcros y que eso supuso el relanzamiento de una devoción
que acabó fijándose en el día 3 de noviembre, utilizando el día en el que se recordaba que este templo había dejado de ser espacio de la herejía arriana y había vuelto a la ortodoxia. La ciudad siempre ha tenido una especial relación con este santuario, donde los obispos visigodos de Zaragoza –con san Braulio a la cabeza- mantuvieron una importante biblioteca episcopal y un centro de estudios famoso en toda la península. Y prueba de ello fueron las procesiones públicas que recorrieron sus calles desde el medievo, celebrando la memoria de estos Innumerables Mártires, y que recorren en la actualidad desde el santuario a la Plaza de España donde está el monumento a los mártires, un hito que recuerda que en ese espacio tuvo lugar la muerte de los Innumerables mártires, ante la Puerta Cineja de la ciudad, en el Cursus exterior de la muralla. Y espero que no se pongan trabas a esta procesión que lleva siglos haciéndose puesto que ya vale de gentuza empeñada en dejarnos sin tradiciones.