Día a día

UN CEMENTERIO LONDINENSE MUY SINGULAR

En estas fechas de Todos los Santos me ha parecido interesante recordar la existencia de un hermoso cementerio londinense, el Cementerio de Highgate, construido en 1839 cuando el crecimiento de la población asustó a las gentes que, ante la escasez de tumbas, tenían que estar enterrando y desenterrando permanentemente. Fue uno de los siete cementerios privados que hicieron pasar a la historia a los pequeños cementerios parroquiales. Levantando en lo alto de Highgate Hill, con sus dos zonas –la antigua del oeste y la este- asombra visitarlo por sus continuas sorpresas y comprobar, por su magnitud, que es una verdadera ciudad de los muertos, con 168.000 personas distribuidas en más de cincuenta mil tumbas. Desde la entrada domina la fascinación por el antiguo Egipto, moda introducida en la sociedad victoriana por los exploradores de las sociedades culturales inglesas. En su recorrido nos podemos encontrar con nombres conocidos, como el de Michael Faraday, padre de la electricidad, o el de Carlos Marx, que están enterrados aquí… Y en su recorrido podemos recuperar la leyenda más sabrosa del cementerio, esa que creó Bram Stoker para ambientar su novela sobre Drácula, aunque le cambió el nombre al cementerio por el de Kingstead por cuestiones literarias o quizás particulares. Cerrado en 1975, cuando dejó de ser un negocio viable, se ha convertido en un espacio dominado por la Naturaleza que está gestionado por una asociación de “Amigos del Cementerio” que han logrado detener su ruina y convertirlo en un lugar catalogado de interés cultural y natural. Unas cinco libras os permitirán adentraros en un mundo de sugerencias, de sensaciones, de libertad apasionante. Por eso, hoy recordamos la fiesta de los fieles difuntos con la imagen de una de las calles de este cementerio, una imagen que dice todo y sugiere lo indecible… y con una tumba en donde sigue vigilante el perro fiel que espera la voz de su amo desde siempre y para siempre. Pero, si les viene lejos, no duden en pasear las calles del Cementerio antiguo de Torrero…