Día a día

LA NOCHE DE LOS MUERTOS. NO HALLOWEEN

Copio aquí una entrada que he compartido con mis casi cuatro mil amigos de Facebook, en la esperanza de que también la lean aquellos que no tienen facebook pero entran regularmente a estas páginas, cosa que les agradezco máxime cuando llegamos muchos días a las mil personas. Hoy quiero reflexionar con vosotros sobre la necesidad de que a las cosas las llamemos como debemos llamarlas nosotros y no aceptemos cómo las llaman los demás. Este país somos del último que llega y además, tomamos esa decisión, abandonando todas nuestras tradiciones y todo aquello que nos ha ido construyendo –siglo tras siglo- como sociedad y como civilización. Así nos va. Un caso evidente es la celebración de Halloween que me parece, en mi modesta opinión y pidiendo perdón por aquellos que se molesten, una solemne majadería propia de gentes incultas. ¿ Cómo pueden decir que celebran Halloween cuando en realidad lo que hacen es copiar –copiar sin originalidad alguna- una moda propia de los americanos que escenifica y recuerda la “Víspera de Todos los Santos” que eso es lo que significa la famosa frase All Hallows Eve?. Deberían decir que celebran la Víspera de Todos los santos, o si quieren más morbo que celebran la Noche de los Muertos que es concepto que ya tiene entidad por sí mismo. Este Halloween fue llevado por los irlandeses –a mediados del siglo XIX- cuando emigran a Estados Unidos como una celebración religiosa que acaso sólo ellos sabían que era una celebración celta, el Año Nuevo Celta. Y ¿cómo descubrieron nuestros jovencitos una moderna celebración de miles de años?. Pues sencillamente a través de una pobre película de gran éxito que fue “La noche de Halloween” dirigida por John Carpenter en 1978 y que paralizó a medio país, viendo como un niño asesinaba a su hermana. ¡ Dios mío que cosas tiene la vida ¡ De todas formas os contaré que allá por 1958, recuerdo que fui con mi abuelo a un pueblecito del Gállego que se llama Sorripas y recuerdo el miedo que pasé porque sus gentes habían colocado algunas calabazas vacías con velas en el camino para alumbrarlos y proteger a las gentes que volvían de las cenas familiares –con castañas incluidas asadas en el hogar- frente a los espíritus que esa noche vagaban en busca de nuevas almas… Cuando algunos me dicen que celebran Halloween y yo les digo que no se lo qué es eso, me lo explican al mismo tiempo que piensan que soy un paleto mendrugón y que además no sabe inglés, cosa bien cierta. Lo que no saben es que yo pienso que son unos indocumentados porque ignoran que celebran la noche de los muertos como los celtas, como Zorrilla, como don Juan Tenorio, como sus abuelos, o como yo cuando era un niño en los caminos de Sorripas, en las llanuras pirenaicas del río Gállego.