Día a día

MARÍA DE NAZARET Y EL CONCILIO DE ÉFESO

Ayer 22 de junio del año 431 se cumplieron mil quinientos ochenta y un años de la inauguración del Concilio de Éfeso, celebrado en la antigua ciudad portuaria griega, que luego se mantuvo como testimonio de tantas cosas en tierras de Turquía. Y en esta ciudad, en la que se conserva la Casa en la que murió María de Nazaret, es el lugar en el que se celebra este Concilio, al que la Iglesia católica, la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Copta consideran el III de los Ecuménicos y en el que se tomaron importantes decisiones para terminar con una terrible discusión que hablaba de la naturaleza humana y divina de Cristo como separadas. El concilio declaró que eran una sola y que, en consecuencia, María era madre de Jesús en su condición de hombre (naturaleza humana) y madre de Dios (naturaleza divina). María es definitivamente considerada como Madre de Cristo y por tanto se define el tipo de iconografía que veremos triunfar en el mundo medieval románico y gótico, con esas imágenes de la madre presentándonos a su hijo. Y para que veáis la importancia del concilio de Éfeso, presidido por el Patriarca de Alejandría, concluiré diciendo que además es el concilio ecuménico en el que se hace el texto del Credo. 22 de junio del año 431, gobierna el mundo el estertor del Imperio de Roma.