Día a día

MIS CONFERENCIAS EN EL MES DE NOVIEMBRE

No quiero que estas líneas sean como una excusa para justificar que durante el mes de noviembre no he incorporado a estas páginas ni una sola referencia, ni siquiera tengo voluntad de plantear una disculpa por ello. Solamente quiero compartir con vosotros, que me concedeis el honor de caminar juntos en esos momentos en los que nos unen las palabras, un mes complicado de trabajo cientifico y de presencias en la sociedad civil a la que todos los investigadores y profesores estamos obligados a atender. Desde que abandoné el mundo de la politica, pues yo soy de esas personas que desde muy jóvenes gozamos de la libertad de tener un trabajo ganado con nuestro esfuerzo, de esas personas que tuvimos la suerte de implicarnos en un trabajo intelectual y educativo, han sido muchas las asociaciones, colectivos, instituciones de todo tipo y color, que han demandado mi presencia para hablarles de los orígenes del reino de Aragón a los que he dedicado muchos años de mi vida en la libertad y la independencia del profesor. Noviembre ha sido un buen ejemplo de ello, ejemplo que se repite en diciembre y ejemplo que ya tiene muchas tardes ocupadas en enero del año próximo. Pues bien, en este mes de noviembre he hablado de la dimensión creativa y el aragonesismo de José de Calasanz, el gran santo aragonés que puso en marcha la enseñanza universal y gratuita. Lo hice en las salas cargadas de historia de su Santuario en Peralta de la Sal. Escolapia fue también la cita en el Colegio Ruiseñores de Zaragoza, donde a sus profesores les planteé la reflexión de la dimensión religiosa del arte desde el mundo prehistórico-cada vez más estudiado- hasta esa visión de la cruz que tuvo san Juan de la Cruz. En Huesca, con esa dinámica Asociación del Castillo de Loarre, recuperamos el mundo, la esperanza y los sueños, de las gentes que lo idearon, lo construyeron y lo abandonaron a finales el siglo XI. Y en Jaca convivimos con los alcaldes y concejales de cultura de algunas ciudades del Camino de Santiago para vivir una mesa redonda en la que reivindicamos la importancia de pasar de un camino a Santiago a un camino de Santiago construido en el camino de las ciudades, en la Europa de las ciudades, desde ese Observatorio Jaciobeo que se creó en Jaca y a cuya firma asistí como testigo por deferencia que agradezco de la propia ciudad de Jaca y de la asociación de Amigos del Camino de Santiago. Como ven, las cosas sin tiempo se amontonan pero eso nos anima a construir el tiempo de las cosas. Y seguimos adelante, viviendo, gozando, disfrutando, comunicando y compartiendo a ras de suelo, desde la realidad del día a día, desde la necesidad de esperanza que tenemos los ciudadanos.