Hoy, quince de septiembre, tengo que recordar una imagen que nos lleva al pasado remoto de la Plaza de Aragón en Zaragoza. Pero antes, no quiero dejar de citar que en 1254, tal día como hoy, nació el célebre explorador veneciano Marco Polo. Pero, en estos tiempos en los que avanzan las brechas del tranvía hiriendo profundamente a la ciudad histórica, voy a hablarles de cómo hace 143 años, tal día como hoy, se inauguraba la Exposición Aragonesa de 1868 que se había levantado en lo que hoy es la Plaza de Aragón, organizada por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Zaragoza, que pretendió organizar un escaparate de la producción aragonesa y de todo lo que pudiese comercialmente interesar a la región. Convencido el Ayuntamiento de su importancia, todos se pusieron a trabajar en este proyecto construyendo un magnífico edificio en el que se iban a exponer todos los productos. El lugar elegido fue la antigua glorieta de Ramón Pignatelli (actual plaza de Aragón), y el edificio hermoso y acristalado, ya pueden suponer que a la moda de las exposiciones europeas, causó gran impresión. LO malo fue que, pocos días después, estalló la Revolución de 1868, “la Gloriosa”, Isabel II tuvo que exiliarse a Francia y la exposición estuvo días cerrada abriendo al final los jueves y los domingos para que los expositores vendieran sus productos, al mismo tiempo que el Jurado iba resolviendo el concurso de premios que tenía toda exposición. Los azarosos sucesos de La Revolución hicieron que el acto de entrega de premios tuviese que retrasarse hasta el 27 de noviembre de 1871, tres años después de inaugurada, 27-IX-1871, ya en plena monarquía democrática, aunque tuvo la ventaja de que a la entrega vino el propio rey Amadeo I de Saboya.