El día 8 de septiembre es un día muy especial para muchos pueblos de España y del mundo, puesto que es uno de los días esencialmente dedicado a la Virgen María. Celebra el calendario cristiano una fiesta que tiene su origen en la dedicación de una iglesia en Jerusalén a la Virgen María, que ocupa un lugar privilegiado como madre de Jesús de Nazaret. Y en un lugar que según la tradición era el lugar de su nacimiento se hizo esta basílica, que hoy se llama de Santa Ana. Está claro que esta fiesta del 8 de septiembre se celebraba ya en el siglo VI en Oriente y que en el siglo VII se introdujo en occidente, donde se celebraba con una impresionante procesión que terminaba en la basílica de Santa María la Mayor de Roma. Con arreglo a esta fecha del 8 de septiembre, día en el que según la tradición nació la virgen, se fijó la Inmaculada Concepción, ocho meses antes del nacimiento, es decir el 8 de diciembre. Aunque algunos dicen que María es de Nazaret y otros de Belén, como descendiente de David,
en el siglo V sabemos que existe un santuario en Jerusalén en el mismo sitio en el que estuvo la casa de la Virgen, la casa de su padre san Joaquín que era propietario de algunos rebaños de ovejas. Y a partir de aquí, pues felices fiestas a muchos pueblos aragoneses que celebran el Nacimiento de la Virgen María, madre de Dios, en este 8 de septiembre de acuerdo con sus diferentes advocaciones. Recordando a mi buen amigo Ernesto Meléndez comenzaré por la Virgen de la Peña en Alfajarín, para seguir por la Virgen del Castillo en Alagón, la Virgen de la Peana en Ateca, la Virgen de la Piedad en Azuara, y para terminar saludando a mi buen amigo José Galindo, el que fuera gran alcalde de Calatayud, y a los bilbilitanos con su Virgen de la Peña.