El Levítico, uno de los libros bíblicos del Antiguo Testamento, es un manual religioso que dicen se escribió para uso de los levitas, que eran los sacerdotes encargados del culto en la Tribu de Levi. En sus páginas, en su capítulo 19, versículo 28, se apunta la curiosa orden de que no se hagan tatuajes en el cuerpo humano. Para unos autores dice «Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por
un muerto, ni imprimiréis señal alguna», para otros la traducción quiere acercarse a este mandato: “No haréis incisiones en vuestra carne por los muertos; ni os haréis tatuaje”. Ciertamente resulta muy curioso encontrarse con estas cosas y además pensar qué diría el autor de este libro si recorriera hoy nuestras calles. Por mucho que fuera el mismísimo patriarca Moisés, a cuya pluma le atribuye la escritura de este libro la tradición judeocristiana, la cosa la tendría difícil, muy difícil. De esas cosas seguro que se hablaba en el Tabernáculo, en medio del campamento judío, cuando se leía el manuscrito de este libro.