En la primavera de 1766 la ciudad de Zaragoza padece una fuerte crisis, hay hambre como consecuencia de las malas cosechas de 1765, los precios de los cereales están por la nubes, y la gente no ve salida a sus padecimientos. Todo un escenario en el que era lógico estallara la revuelta, el motín del pan que así se llamara a este proceso de sublevación popular que comenzó tal día como hoy, 1 de abril, de hace doscientos cincuenta y cinco años. Y saben como comenzó?, pues sencillamente con unos pasquines que aparecieron pegados por las calles y en los que se obligaba al intendente corregidor a bajar el precio del pan en el plazo de ocho días bajo la amenaza de quemar su casa, así como la de los «usureros». Y este caldo de cultivo, estalló cundo los alguaciles intentaban trasmitir las órdenes del marqués de Castelar, gobernador de la ciudad, estalló con una manifestación que se formó en la parroquia de la
Magdalena y que recorría la ciudad pidiendo precios baratos para el trigo y la creación de puestos públicos de venta de trigo para los pobres. Pero, como las cosas no parecían tener remedio, todo ese gentío comenzó a quemar y a asaltar las casas de comerciantes, acaparadores y especuladores… Al final de todo, el ejército se impuso y las autoridades reprimieron el motín de manera enérgica y muy cruenta, tan cruenta que hasta Carlos III determinó que se acabara con las penas de muerte que en un mes habían padecido 27 ciudadanos.