Os adelanto una efemeride del lunes 8 de noviembre ya que esta seman
he puesto pocas. Y os digo que lo que celebramos el lunes no es exactamente que hace 479 años en la ciudad de Zaragoza hubiera un importante núcleo de impresores, que la convirtieran en una de las ciudades pioneras en la impresión de libros. Lo que queremos recordar es que uno de ellos culminó el 9 de noviembre de 1531 la impresión del Misal Zaragozano, uno de los textos más famosos de los inicios de la imprenta en España y que no era otra cosa que el misal que se utiliza en la iglesia zaragozana con todas las particularidades propias. El impresor que acaba de imprimir este misal es Jorge Cocci, un alemán que había llegado –desde las tierras donde se inventó la imprenta- a Zaragoza a finales del siglo XV. En su imprenta zaragozana imprimió ceca de trescientos libros, en los cuales nos encontramos siempre esa pasión que tenía por mezclar dos tintas –rojo y negro- y por decorarlos con preciosos grabados que imprime con planchas de madera. Fue uno de los grandes impresores españoles, uno de los primeros, pero también fue un buen zaragozano que quiso acabar enterrado en la capilla que había construido en Santa Engracia para enterrar a su mujer, la hermana de un boticario zaragozano llamada Isabel Rodríguez. Por cierto, les diré que el inventor de la imprenta fue un sacerdote alemán de nombre Juan Gutemberg que comenzó a trabajar con un préstamo y con la ayuda y el control del sobrino del prestamista, Peter Schofer, el cual lo acabó echando a la calle y dejándolo vivir de la caridad pública mientras él se enriquecía con el invento del pobre cura. Ocurre en todos los tiempos.