Era el año 1899 y Eduardo Jimeno Correas se ha subido a una escalera de dos hojas y se dispone a filmar la que durante mucho tiempo se
consideró como la primera película filmada en territorio español. Si hoy es la segunda, poco nos importa pues la importancia del hecho es que un administrativo del Ayuntamiento de Zaragoza llamado Eduardo Jimeno Correas se ha convertido en el realizador, operador, fotógrafo, y empresario más importante de la prehistoria del cine español. Nacido en 1870, este personaje innovador y moderno quedó prendado por el cine y decidió abrir en la Paseo de la Independencia el primer Salón de cine en Zaragoza y además de permitir a los zaragozanos de finales del siglo XIX contemplar las primeras películas que se rodaron en Francia, pasó a la acción y decidió filmar él mismo lo que ocurría a su alrededor. Para ello, como les decía, agarró la escalera y se colocó en ella frente a la puerta de la Basílica del Pilar a esperar que las gentes salieran de misa de doce. Y allí se montó y bien montada, las gentes se vieron sorprendidas y acaso intuyeron que estaban escribiendo un capítulo fundamental de la historia del cine español. Acabada la filmación, Eduardo Jimeno se marchó a un pequeño laboratorio que tenía en la Posada de las Almas y rebeló la cinta. La ciudad pronto conoció la realidad del fotógrafo subido a la escalera y dicen que fueron inmensas las filas de gentes que acudían a la sala del Paseo de la Independencia para verse salir de misa de doce. Y este acontecimiento es el que recuerda una escultura en la plaza Ariño, porque ya saben que en esta ciudad somos así de estrafalarios: si esto ocurre en la plaza del Pilar ponemos la escultura que lo recuerda en otro lugar… En fin, ya saben algún sensato responsable debería remediar esta majadería. Y como dato el gran protagonista murió el año 1947 en Madrid, ya como empresario de una barraca de feria y de salones de cine.