El otoño ha doblado la esquina del calendario y ha irrumpido anunciando
que estamos de resaca del equinocio, ese que en nuestro hemisferio es ahora y en el hemisferio sur sueña con el mes de marzo. El otoño comienza a caminar rumbo al solsticio de invierno, diciembre con aire navideño, y colorea toda la Naturaleza con colores vivos y relajados, colores que dicen los poetas son signatura de vejez. Desde Oroel la tierra del Viejo Aragón se resiste a vestirse de amarillo y marrón, los árboles aferran las hojas que se comienzan a secar y por los picos dicen que asoman las nieves… La vida, en este año del siglo veintiuno, tiene la misma dimensión humana que la del siglo once, acaso sólo los viejos tendidos de la luz nos recuerdan que los fantasmas del otro mundo se quedaron sin trabajo a lo peor por la oferta laboral desinteresada de los fantasmas de este mundo… En todo caso Oroel en los primeros pasos del otoño de este año del Señor 2010.