El 13 de septiembre de 1923, hace ochenta y siete años, se proclamó la Dictadura de Miguel Primo de Rivera, entonces Capitán General de Cataluña, que fue aceptada por el rey Alfonso XIII, quien no puso inconvenientes a nombrarlo presidente del Gobierno. La dictadura militar, capitaneada por Primo de Rivera hasta su dimisión en enero de 1930 cuando se enfrenta con los intelectuales y le abandonan los sectores socialistas que lo apoyaron, intentó estabilizar la situación política del país, puso en marcha la construcción de muchas infraestructuras que modernizaron a España, de embalses que garantizaban regadíos y energía eléctrica, y reactivaron la economía, aunque no en la medida que se necesitó. Las obras que se pusieron en marcha ampliaron los puestos de trabajo y supusieron la aplicación de las nuevas medidas higienistas en uso, por ejemplo en Zaragoza la construcción del magnífico Parque Primo de Rivera conocido popularmente como Parque Grande.