Cataluña, o quizás deberíamos decir algunos inútiles y descerebrados catalanes, puesto que no todos los catalanes están metidos en estas estupideces, vuelven a las andadas contra los aragoneses. Una vez más, vuelven a manifestar al mundo su evidente complejo apropiándose de cosas que no son suyas y demostrando que quizás no sean tan autónomos como plantean. En esta ocasión, la excusa ha sido un evento deportivo como el celebrar los veinticinco años de la ascensión catalana al Everest, acaecida el 18 de agosto de 1985, por una expedición financiada por Caixa de Barcelona, a la que no debemos de dejar de mirar con prevención cuando quiere captar dinero que puede emplear en acciones como esta.
Fue una expedición que ellos mismos describen así: “Van ser alhora els primers occidentals en fer el cim de l’Everest per la via del coll Nord. Al cim, Óscar Cadiach va llegir un poema de Joan Brossa i es van onejar les banderes de Catalunya, de Caixa de Barcelona i de la Barcelona olímpica. Des del Camp Base es va retransmetre l’himne de Catalunya”. Pero si esto de las tres banderitas –incluida la de la Caixa- puede parecernos lamentable en un mundo intercomunicado que tiende a evitar las exclusiones, hay que reconocer que están en su derecho de hacer lo que quieran, incluso si algunos aragoneses decidieron encomendar su dinero a alguna entidad financiera para que lo utilice en estas tareas tan conciliadoras y universales.
Pero a lo que no tienen derecho estos señores catalanes es a considerar que llegar al Everest les supone pasar a ser los propietarios de todas las montañas del mundo. Y aquí surge el verdadero problema, cuando la Federación de Entidades Excursionistas de Cataluña decide celebrar los veinticinco años con la escalada a otras veinticinco montañas catalanas, entre las que hay dos aragonesas. Nada menos que Vallhiberna y el Aneto, que como saben los que saben geografía está en el municipio de Benasque, provincia de Huesca, Comunidad Autónoma de Aragón.
Creo que esto es un acto más de agresión, de mala vecindad, de no saber estar de unos acomplejados por la historia que no pueden evitar e intentan desfigurar, y además de incultura pues este desconocimiento de la Geografía de España –asignatura a la que ellos llamarían seguramente Geografía del territorio peninsular que no es Cataluña- dice muy poco en su favor. Todo ello, pues me niego a pensar que una gente tan notable no tenga ni veinticinco montañetas y haga esto antes que plantearse escalar la estatua de Colón o al mismísimo presidente de la Comunidad, al que parece echaron de una manifestación.
Es necesario plantar cara y que nuestras instituciones les obliguen a retractarse y borrar de todos sus programas los montes aragoneses que ellos consideran catalanes. Y si no lo hacen, ni unos ni otros, a lo peor ha llegado el momento de poner en práctica por los aragoneses de a pie de calle una política de convertir en invisibles y no comprar los productos que provengan de esa Comunidad vecina, empeñada en violar nuestras fronteras y prostituir nuestra historia. Sería lamentable que ante la desidia de los responsables de todos los niveles, quizás haya que enseñar a estos señores a respetar las reglas democráticas en la calle, donde los pueblos adquieren mayoría de edad en un estado que reconoce la soberanía popular.
Pero, si ellos están cometiendo una notable agresión, nosotros tenemos parte de culpa de estos lodos. Culpa por callarnos, por consentir, por no tener la valentía o el interés de defender lo nuestro. Puesto que esta historia del Aneto procede de 1917 cuando los catalanes comienzan a considerarlo suyo porque el barcelonés Soler creó el refugio de la Renclusa. Y nosotros callamos, como callaron los responsables cuando en 1951 el Centre Excursionista de Catalunya alzó una gran Cruz como símbolo de su dominio y sólo tuvieron la contestación de una Virgen del Pilar puesta en 1956 y de un san Marcial colocado en 1981, que por cierto han tenido complicada vida y no les cuento quienes han sido los virus o bacterias que los han atacado.
Yo no se si hay que pedir permiso para escalar los montes a los gobiernos territoriales, pero si hay que hacerlo ya tardan los nuestros en cerrar el paso a invasiones nacionalistas, porque se pueden saludar acciones deportivas pero no acciones pseudo bélicas de ocupación. Además si los vecinos catalanes se apropian de él por haber actuado en el pico en 1916, ¿qué no harían los rusos y normandos que –de la mano de Platón de Tchihaatcheff y de Albert de Franqueville- lo recorrieron en julio de 1842? E incluso, ¿qué no podrían esgrimir los bandoleros renacentistas aragoneses que lo controlaron cuatro siglos antes de la llegada de los señoritos barceloneses?. Y por cierto, miren los responsables con atención pues algún padre me ha comentado que en colegios aragoneses se estudia con libros que dicen que el pico del Aneto es catalán. Así, como creen ustedes que podemos defender nada.