El año 910 de nuestra era, en esa vieja ciudad romana de León se establecía la corte del reino de Asturias y se sentaban las bases del Reino de León. La autoridad del rey García I se dejaba sentir en todos los rincones, después de la muerte acaecida en los preámbulos de la Navidad de ese año del 910 del rey Alfonso III, condenado a la nada por la traición de sus hijos y de su mujer Jimena de Asturias. Hoy, 1100 años después, la ciudad leonesa celebra ese tiempo de andaduras políticas y traspiés humanos con esa gran exposición que se llama “El legado de un Reino”. Acercarse a ella es abrir la puerta de los inicios de la España medieval, es descubrir que las ciudades también se pueden caminar como si el camino fuera la propia historia. Porque la historia también se escribe desde las plazas, las calles y los monumentos que han resistido al paso del tiempo. La Historia se escribe desde todo aquello que ha resistido el paso de la Historia. Feliz cumpleaños leonés y bienvenido el recuerdo a las raíces de ese reino, que se encerró en las murallas del pasado para abrir puertas al futuro.