Si se acude a la página oficial de este importantísimo centro de la peregrinación jacobea nada se dice de su vinculación con el enclave aragonés de Santa Cristina de Somport. Se cuenta que hubo un hospital dependiente de Leyre, que si tal, que si cual… Pero no se cuenta la verdadera historia del origen de este enclave que es muy sencilla de entender, máxime cuando se funda en unos años en los que el rey de Aragón es también rey de Pamplona y por tanto los intereses de los dos territorios responden al único interés del estado de los Ramírez, la familia real. Por eso, he escrito en alguna ocasión siguiendo las investigaciones de nuestros grandes maestros del medievalismo -los profesores Lacarra, Ubieto y el archivero Durán-, que los monjes de santa Cristina fundaron una delegación suya en el paso de Roncesvalles. La Bula papal de Eugenio III, en 1151, y la Bula de Inocencio III, en 1216, nos explican con detalle que dependía del priorato de Somport “la iglesia de Roncesvalles con hospital”. Una dependencia que se fundó en tiempos del activo Sancho de Larrosa, un obispo de Pamplona que había nacido en el valle del río Aragón y había estado vinculado al Hospital de Somport en su juventud. Además, en el momento de la fundación –entre los años 1127 y 1132- Aragón y Navarra están unidos bajo el gobierno de la dinastía de Ramiro I, en concreto por Alfonso I el Batallador, por lo que no tiene nada de raro que Roncesvalles fuera fundado dentro de los planes expansionistas y financieros de los monjes aragoneses de Santa Cristina de Somport. Un centro religioso y asistencial del que habían salido algunos obispos pamploneses, como Guillermo de Lafita que fue el primer prior de Santa Cristina. Curioso.