Muchas veces es bueno recrear los escenarios históricos para hacernos una idea más certera de los acontecimientos. Y, este acercamiento a los momentos, se puede hacer desde muchas ventanas. Hoy, al hilo de la fiesta de la Cincomarzada, vamos a intentar recuperar las figuras de las mujeres que poblaban las calles y los salones de aquella ciudad del año 1838 que sufrió un ataque carlista el 5 de marzo. Serían como estas que os aporto, con sus trajes a la moda francesa, con sus gorros y sombreros, con la elegancia y distinción que siempre ha tenido la mujer zaragozana a la que gustaba hacer una intensa vida social que tan pronto la llevaba a pasear por el paseo hacia santa Engracia, entonces el naciente Paseo de la Independencia, como a buscar la frescura del Canal en las tardes del verano…
Y, ahora, le toca el turno a vuestra imaginación…

Por cierto, contaban los zaragozanos que el carlista Cabañero al ocupar la ciudad fue a tomarse un chocolate bien caliente, pero como el ataque lo repelieron los zaragozanos no pudo acabarselo. Años después, en 1840, cuando volvió a Zaragoza le gritaban al pasar: «¡Cabañero, que se te ha enfriado el chocolate!».