Hoy os quiero hablar del santo del día, quizás porque hoy no plantea tantas contradicciones el asunto. En este jueves debemos hablar de San Casimiro, hijo del rey de Polonia, que aunque no llegó a cumplir los treinta años (1458-1484) tuvo una vida llena de trabajos para luchar contra la pobreza y su empeño fue la extensión del cristianismo por tierras polacas, un logro que consiguió convirtiendo esa nación en un espacio profundamente cristiano del que incluso saldría un papa tan singular e importante como Juan Pablo II. Su nombre significaba “el que impone la paz”.