Día a día

Otro pico en la cabeza…

Por cierto, que hablando del asesino de Trotsky, me ha venido a la memoria una escena de un capitel conservado en el claustro de San Juan de la Peña, en ese espacio privilegiado donde se puede sentir el aire que inspiró los primeros momentos de la andadura del Reino de Aragón. Es un capitel que siempre se ha vinculado a la representación del asesinato de Abel en manos de Cain, en este caso como consecuencia del pico que le clava en lo alto de su cabeza sin contemplaciones. Aunque hoy, algunos autores se inclinen por vincular la escena a la representación genérica de la violencia, e incluso otros apunten que es el testimonio de alguna pelea entre los canteros que trabajaron en este claustro, lo cierto que es aquí tenemos una muestra de cómo en el siglo XII, allá por 1150, el ser humano era –en algunos momentos– prisionero de su violencia y de su irracionalidad. Y, por supuesto, en el caso de Caín como en el de Ramón Mercader, prisioneros de su fanatismo y su envidia, quizá del acomplejado vivir de los que no saben lo que son los valores que deben imperar en la construcción de un ser humano con mayúscula.