Ecos

María, dando el pecho a su Hijo

En la historia del arte hay una serie de temas que constituyen un mundo aparte, unos por su singularidad y otros por la delicadeza o el mimo con que siempre fueron tratados. Uno de ellos fue conocido como “Virgen de la leche”, que no es otra cosa que la escena en la que vemos cómo la Virgen da el pecho a su Hijo y que es una escena bien típica de la Navidad.

Estamos ante un tema de la iconografía cristiana muy antigua, con precedentes bizantinos, que está destinada a exaltar el sentimiento del amor materno y que fue tema preferido en algunos momentos como el de la Contrarreforma en tierras de España, tierras muy inspiradas por el misticismo, aunque cuando más abunda es en el mundo del gótico con representaciones en las que la Virgen se halla rodeada de ángeles músicos que entretienen al Niño y que llenan la escena de quietud, de ternura, contribuyendo a que muchas veces algunos autores las conozcan como Vírgenes de la Humildad.

A lo largo de los siglos hemos tenido importantes muestras de esta iconografía pero podemos destacar dos para seguir su evolución. Primero la vieja representación de la Virgen de Tobed que quizás es obra de Jaime Serra, finales del siglo XIV, y que nos describe una Virgen reclinada contemplada por el donante: el propio rey Enrique II de Trástamara que está retratadao en el ángulo inferior derecha. Y junto a ella, la Virgen de la Leche de Luis de Morales, un óleo de finales del siglo XVI.

El tema es apasionante, máxime cuando la sociedad siempre vivió con intensidad el debate de si debía o no amamantar al hijo su madre, cosa que en la antigüedad sólo hacían las reinas con sus hijos primogénitos y herederos. Después del medioevo, en el que la representación iconográfica que nos ocupa potenció el que las mujeres dieran el pecho a sus hijos, elemento clave según los especialistas para controlar también la natalidad, en el mundo renacentista del siglo XVI se impuso la tesis de que la lactancia estropeaba la figura de las mujeres, cuestión que hasta se citó en la revisión de la alimentación infantil hecha por Fildes.

Frente a esta corriente, en 1662, la Condesa viuda de Lincoln escribió sobre el “deber de amamantar, que las madres deben a sus hijos “, haciendo incluso referencias a los textos bíblicos en los que se invitaba a ello desde el Génesis o se increpaba sobre ello en textos como el de Job, cuando se dice que negar un pecho es ser más salvaje que los dragones y más cruel que los avestruces con sus crías.
Como pueden ver, este tema da mucho de si y seguro que les depara sorpresas interesantes si se adentran a descubrir lo mucho que se ha escrito sobre ello. Mientras tanto, como estamos en Navidad he querido compartir estas notas a vuela pluma y estas imágenes entrañables