Es interesante volver a encontrarme con los temas que forman parte de mi Tesis doctoral, leída hace casi veinte años y en la que estudié el urbanismo y la sociedad de la Zaragoza posterior a la revolución de 1868.
Hoy, 4 de febrero, recupero una apuesta leyendo que hace 139 años se creó en nuestra ciudad la Unión Obrera, la que fue la primera cooperativa aragonesa de consumo. Corría el año 1870 y estaba vinculada a un grupo de personas entre las que destacaba el notable jurista Marceliano Isábal. Con ella, se pusieron en marcha 228 miembros que aportaron un capital de 17.445 reales, al que supieron sacar buenos rendimientos.
Esta apuesta por el movimiento cooperativo y el asociacionismo obrero tenía antecedentes no muy lejanos. Unos años antes, en la Inglaterra de 1844, se había puesto en marcha una de las primeras experiencias cooperativas de estas sociedades de consumo, en concreto la Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale.
Por cierto, que la vieja bandera del movimiento cooperativo estaba representada por los 7 colores del arco iris, que simbolizaba al mismo tiempo la diversidad y la esperanza.