Es bueno recordar acontecimientos del pasado pero, sobre todo, es bueno traer al presente las vidas de muchos hombres y mujeres que han sido protagonistas de la historia aragonesa.
Hoy, día 31 de enero, es el 628 aniversario de la coronación en la Seo de Zaragoza de la reina Sibila de Forciá, una mujer que logró pasar de viuda del noble Artal de Foces a ser primero la amante y luego la cuarta esposa del rey Pedro IV de Aragón, con el cual contrajo matrimonio cuando ya tenía una hija del monarca. Influyente mujer en los finales del siglo XIV, desde su boda real en 1377 hasta la muerte de su esposo en 1387, que acabó apartada de todo por voluntad del nuevo rey, Juan I, que la dejó acabar sus días en Barcelona –ciudad en la que muere en 1406, con cincuenta y seis años-, a cambio de que le devolviera todas las donaciones territoriales que le hiciera su esposo y le pertenecieran por esa boda. Unos años antes, el 31 de enero de 1381, era coronada como reina de Aragón en la catedral de Zaragoza, en una multitudinaria y lucida ceremonia.
No hay que olvidar que se coronaban en Zaragoza debido a que el título de reino y la condición real residían y eran propias de Aragón, puesto que la Corona de Aragón se creó por el matrimonio del conde de Barcelona con la Reina de Aragón. Un dato a no olvidar y que nuestros vecinos catalanes siempre falsifican inventándose principados y reinos, con la única finalidad de evitar reconocer lo evidente: el único reino era Aragón y los reyes eran miembros de la familia de los Aragón.