Estamos comenzando una semana en la que va a ir a más la bronca política que ha desatado la construcción de un segundo despacho, para el alcalde Belloch, en el Seminario con todo lujo. Pero, este asunto no debería ser convertido en una bronca política, ni tampoco en el escándalo que supone hacer estos gastos contrarios a la sensibilidad que, el propio alcalde dijo, debe tenerse con los que están pasándolo mal en estos momentos de crisis.
Hay que decir, con toda claridad, que este nivel de gasto ayer, hoy y siempre, es superfluo, innecesario y que además es una demostración de un verbo muy español que es despilfarrar. Y este mal ejemplo es lo que produce el escándalo de esta acción, ante una sociedad a la que se le presenta un Plan de Austeridad unos días después de aprobar y firmar que se ponía materiales de lujo en su segundo despacho.
Y, como parece ser que los refuerzos –lo que si fuera arquitectura gótica se llamarían arbotantes- del señor alcalde alegan que estamos insultando hasta cuando recitamos las vocales, conviene copiar algunas definiciones del Diccionario de la Real Academia Española, que les aseguro no es una novedad editorial pues ya lleva 23 ediciones y que además nunca ha sido llevado a los tribunales. Pongo sólo las acepciones que nos afectan, porque así lograremos que algunos tengan en sus manos –por lo menos una vez en su vida- un ejemplar de este diccionario del español tan interesante y necesario:
-
despilfarrar.
(Der. de pelfa, var. dialect. de felpa).
1. Consumir el caudal en gastos desarreglados.
2. Gastar profusamente en alguna ocasión.
escándalo.
(Del lat. scandălum, y este del gr. σκάνδαλον).
1. Acción o palabra que es causa de que alguien obre mal o piense mal de otra persona.
3. Desenfreno, desvergüenza, mal ejemplo.
Escándalo activo. 1. m. Dicho o hecho reprensible que es ocasión de daño y ruina espiritual del prójimo.
mentir.
(Del lat. mentīri).
1. Decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa.
5. Faltar a lo prometido, quebrantar un pacto.