El Grupo Municipal Popular hemos planteando una serie de propuestas de resolución para cerrar el Debate del Estado de la Ciudad con sentido común, apostando por los ciudadanos, trabajando por las personas y comprometiéndonos con su porvenir. Han sido muy concretas y han nacido de la decepción que nos produjo del discurso del alcalde Belloch, un discurso en el que no se apostó por soluciones eficaces para resolver los graves problemas que se avecinan y en el que faltó incluso la ilusión que debe presidir la acción de un alcalde que cree en su ciudad.
Nosotros hemos apostado por poner en marcha los planes de ajuste que ayer explicamos con detalle y al que me he referido anteriormente. Planes que ayudarán a hacer ciudad y a salir de la crisis económica o a aminorar sus consecuencias, como la puesta en marcha de Arcosur atendiendo a facilitar el entendimiento entre todos los implicados, el apostar por una mejora en el autobús, poner en marcha la construcción de la red de metro, que produce muchos puestos de trabajo, y –por encima de todo- tomarnos en serio el Plan Integral del Casco Histórico por el que vamos a seguir luchando.
También hemos pedido más atención social, que se podrá hacer cuando la DGA pague lo mucho que nos debe; y una mayor calidad en la acción cultural, que se limita a los festejos, basada en un Plan estratégico que tienen que hacer los implicados en la Cultura, pero en la calle no en los despachos municipales.
Ni que decir tiene que hemos pedido la reprobación del alcalde Belloch, como máximo y principal responsable de las irregularidades formales de las últimas obras en el Seminario que se han hecho antes de tener el proyecto y antes de sacarlas a licitación. Una reprobación que ponía en su lugar la gestión frívola de un equipo de gobierno que no quiere respetar las normas democráticas de funcionamiento de un Ayuntamiento. Y una reprobación que no ha salido porque la ha votado en contra el concejal de Izquierda Unida, que ha preferido tenderle una mano y entregarse en manos del alcalde al que ha salvado de una justa reprimenda política. Allá cada uno con lo que hace.