Coincidiendo con esta reflexión sobre las cuentas del Ayuntamiento de Zaragoza, me viene a la memoria un artículo publicado en Heraldo de Aragón, hace muchos meses, en el que se hacía referencia a esta situación y en el que se anunciaba que “El Ayuntamiento afronta 43 millones de agujero económico en 2008 y 2009”.
En sus páginas, se precisaba que la “situación de las arcas del Ayuntamiento de Zaragoza es cada vez más comprometida. Tras el acelerón inversor de los últimos años, ahora llega el momento de pagar y empiezan los problemas”. En aquellos momentos, el señor Catalá –fotografiado guardando el sillón a no sabemos quién- se mostraba optimista y decía que “la situación económica no es tan buena como querríamos, pero tampoco es tan mala como otros dicen». Se podría decir que su evolución hacia la euforia debe estar en función de la gravedad de los asuntos que le abruman.