Fue muy interesante el poder contemplar el repaso que hizo -hace hoy una semana- de la situación actual, de esta crisis económica que se cierne sobre Occidente, el ilustre aragonés Manuel Pizarro, un hombre que ha desarrollado a lo largo de su intensa vida multitud de cargos en los que ha reforzado las instituciones, ha trabajado ejemplarmente por la convivencia en libertad y ha sido absolutamente leal a sus modos de entender el mundo, cosa que hoy es tan de agradecer como escasa.
No hace falta recordar, porque está en la mente de los españoles con sentido común, lo que este presidente de la Bolsa de Madrid le dijo al ministro Solbes en el famoso debate que sirvió para dejar claro que el ministro no quería hablar de la realidad. Fue en esa ocasión, en un debate televisado, cuando Manuel Pizarro describió con certeza el panorama que iba a estallar muchos meses después, ese panorama que acabaría reconociendo a regañadientes el gobierno socialista que tanto le criticó entonces. La realidad se acaba imponiendo siempre y de poco le sirvieron al Gobierno socialista las cortinas de humo, las medias verdades y la demagogia de echar la culpa siempre a otros -especialmente a los Populares- de lo que ellos provocan.
El diputado Pizarro, la otra noche, volvió a explicarnos con contundencia lo que pasa y a reclamar una serie de actuaciones y de actitudes que el Gobierno de Rodríguez Zapatero debe acometer, aunque eso vaya en contra de su inoperancia, de su torpe gestión y de su falta de transparencia democrática. Explicó que el Gobierno debe informar con detalle de las decisiones tomadas, controlar y regular, asumir las responsabilidades, dejar de premiar malas gestiones… La democracia debe actuar como un filtro para mejorar la situación y debe censurar los modos de actuar de un Gobierno que prefiere no atajar los problemas a tiempo para no perjudicarse electoralmente. Como ven y como dijo mi buen amigo Pizarro, esta sociedad tiene problemas de valores y de principios. Pero siempre hay personas, como Manuel Pizarro, que lucharán por lograrlos.
Y como colofón les quiero copiar una pregunta de una entrevista que le hizo Esther Esteban en “El Mundo” a Manuel Pizarro en febrero del 2008, muchos meses antes de que los socialistas reconocieran la situación:
Pregunta.– ¿Cómo se siente, ganador o perdedor, del cara a cara con Solbes? Muchos dicen que más que un duelo de titanes fue uno de floretes entre dos espadachines finos y educados.
Respuesta.– Estoy muy satisfecho. Me siento ganador. Creo que transmití a los ciudadanos que hay una situación de crisis que el Gobierno o no ha podido o no ha querido ver, pero en todo caso desde enero del año pasado sabían que el modelo no funcionaba, y eso antes de que apareciera la crisis de las hipotecas subprime. Está claro que Zapatero niega la crisis por electoralismo.