Acabo de leer en “Heraldo de Aragón” un interesante artículo del periodista Jesús Morales en el que se plantea una importante reflexión tras la celebración de la Expo2008, inducida por la constatación documentada de que “el Estado castiga a Zaragoza tras la Expo, pese a premiar a Sevilla y Barcelona en 1993”. Aquí tienen el camino para su lectura, que yo les recomiendo, puesto que tiene toda la razón porque esta es una de las claves con las que esta ciudad tendrá que diseñar su inmediato futuro, una de las claves que impedirá que Zaragoza se recupere de una irresponsable gestión de sus recursos que le han provocado un considerable roto financiero, máxime cuando ha malgastado lo que no tenía en empresas y aventuras innecesarias.
No hace falta volver a poner sobre la mesa estos gastos innecesarios y provocados por una visión faraónica del alcalde, pero pienso que hay una cosa que es conveniente repetirla constantemente: nadie cuestiona la Expo2008, que ha sido un éxito aunque sólo sea por toda esa identidad que nos ha hecho recuperar a los zaragozanos. Y esto es necesario recordarlo cada vez que hablemos de las consecuencias de este complejo proceso de las obras de acompañamiento y de aventuras mal planteadas (intervención en el Náutico, el Puente de Piedra, la navegación, San Lázaro, Helios, …), puesto que el equipo del alcalde Belloch sólo puede esconderse detrás del uso de falsedades, medias verdades y demagogias que siempre les llevan a culpar a los demás de catastrofismos y de desconocimientos.
Ni una cosa ni otra. Nosotros pensamos que hay que seguir construyendo futuro, manteniendo vivo el interés por el mañana de los vecinos de Zaragoza, apostando por mejorar el bienestar de las personas… Pero, deben tener claro estos malos gestores que hay que construir futuro con los pies en el suelo y que, como consecuencia de sus dispendios económicos, a lo mejor lo tenemos más difícil. Al final, ya nos anuncian un nuevo proceso de atraco a los bolsillos de las familias zaragozanas, que se complica por la nula consideración que tiene el gobierno de Madrid con su compañero socialista el señor Belloch.
A Sevilla le subieron un 10% la aportación del Estado acabada la Expo92 y a Barcelona un 15% concluida la Olimpiada. Un buen ejemplo si recordamos que a nuestra ciudad no le han subido nada, que le han reducido en un 25% la inversión del Estado al acabar la Expo. Este es otro motivo para darle la enhorabuena al señor Belloch, alcalde socialista, por haber conseguido tan evidente maltrato con Zaragoza. Y ahora que nos cuenten que el Estado ha invertido mucho en la Expo de Zaragoza, pero que no se callen lo que invirtió en la Expo de Sevilla y en la Olimpiada de Barcelona…, porque a lo mejor tienen que explicarnos muchas cosas más.