Día a día

El Padre Mariano Blas, escolapio aragonés

Me acabo de enterar que se murió el padre Mariano Blas y no puedo por menos que dedicarle unas líneas en las que quisiera transcribir el respeto hacia un darocense que, rector de varios colegios y provincial de la Orden escolapia, se empeñó en hacer realidad algunas ideas apasionantes; unas en el lejano Camerún, donde generó importantísimos espacios de aprendizaje y de ayuda para los niños abandonados de allí, y otras en estas tierras aragonesas en las que consolidó a Peralta de la Sal como un centro de peregrinaciones en recuerdo de ese aragonés universal que es San José de Calasanz. Y, entre todas ellas, su empeño en las celebraciones de los 250 años de los escolapios en Aragón, en cuya exposición tuve el honor de ser comisario.

El padre Dioniso Cueva, reconocido historiador escolapio que hace unas semanas recibió la Orden de Alfonso X el Sabio, escribe en la revista Vinculo que el recordado padre Mariano “tenía el don del orden y de la pulcritud: donde ponía las manos brotaba la belleza”.