Oposición constructiva

La última barbaridad de Belloch

Hoy, día 2, es el día de Santa Bárbara, esa mártir del siglo III que fue hija de Dióscoro, un hombre de terrible genio que fue muerto por un rayo cuando bajaba del martirio de su propia hija, denunciada por no creer en los ídolos paganos de su padre.

Y, como hablamos de Santa Bárbara, permitidme que hable de alguna barbaridad, como la que ha realizado el propio alcalde de Zaragoza, el alcalde Belloch, que aprobó con su voto de calidad la subida de las tarifas del autobús urbano en segunda votación, pues al no tener votos suficientes tuvo que hacerse una segunda votación. A él, que no vive en Zaragoza, supongo que le importa poco y, además, es tema en el que se siente cómodo, pues ya propició las brutales subidas de los impuestos en la corporación anterior y en esta.

Es muy poco honrado disparar los impuestos que uno no tiene que pagar, aunque quizá lo más grave es que el alcalde sea el voto que asuma y decida que paguemos todos más en el autobús que él nunca utiliza.