He recibido un correo anónimo en el que me critica que yo haya propuesto cerrar el centro de Zaragoza a los coches. Me causa un enorme disgusto que alguna persona intente acosarnos con estas falsedades tan burdas, después de toda la oposición que hemos tenido que hacer a la peatonalización desde tantos frentes, incluido el mismo pleno del Ayuntamiento, donde he sido criticado por ello, tal y como se recoge en las propias actas plenarias.
Siempre me ha parecido una barbaridad, un sinsentido, acometer la peatonalización brutal que quieren hacer otros partidos -como PSOE, CHA e IU- puesto que son agresiones brutales a los derechos que los ciudadanos tenemos de movernos con libertad. Incluso, le he llegado a exigir al alcalde Belloch que libere a los que vivimos en el centro -y reitero: a los que, como yo, vivimos en el centro- del pago del impuesto de circulación si no nos deja circular con nuestro coche.
Y, dicho esto, añadiré -para aclararle a este anónimo comunicante- una anotación más jocosa que otra cosa. Como razonamiento, sólo como razonamiento, incluso he llegado a decir que, si nos impiden los socialistas la circulación por el centro, la deben impedir en todas las calles de Zaragoza, si ellos peatonalizan el centro deberán hacerlo también en otras muchas calles, como la avenida San José, la calle García Sánchez o el Paseo María Agustín… Como pueden ver, lo que me dice este anónimo comunicante me suena a un torpe intento de romper el programa de nuestro partido.
Lo único que queremos es proponer un plan de educación vial que permita limitar la circulación por el centro, evitar contaminación acústica y atmosférica, pero dejando a los ciudadanos que ejerzan sus responsabilidades. En el Casco Histórico de la ciudad deberán moverse con total libertad, con absoluta libertad, los coches particulares de los que vivimos en el centro y de los que trabajan en el centro, de los que tienen sus negocios en el centro y de los que reparten mercancía por el centro. Estos no pueden tener limitación alguna, puesto que tienen derecho a ello, sólo habrá que invitar -en Madrid se ha hecho con carteles explicativos y disuasorios- a limitar su presencia a los que no viven y no trabajan en el Casco Histórico. Todos ellos, si tienen limitaciones de movilidad o quieren entrar a recoger algo que hayan comprado, pueden optar por el taxi.
De esta manera, no se prohíbe nada, se deja la decisión a criterio cívico del ciudadano, se reconoce explícitamente el derecho de los que vivimos y trabajamos en el centro a movernos con nuestros medios. Evidentemente, no podría ser de otra manera desde nuestros planteamientos liberales. Por lo tanto, lamento profundamente que haya personas que quieran confundir a los demás, actuar con mala intención haciéndome decir cosas que no he dicho nunca, y quiero decir que prohibir es cosa del Partido Socialista y de los concejales de Chunta, nosotros no vamos a basar nuestras propuestas en la prohibición. Poco nos conocen los que creen que eso puede ser posible y desde luego no pueden ser votantes nuestros, porque para nosotros la libertad es un bien prioritario.