El pasado jueves, 26 de abril, estuvo en Zaragoza José María Michavila, ex Ministro de Justicia, acompañándonos en la presentación de las medidas políticas que harán de nuestro programa un instrumento para conquistar la ciudad de las personas, la ciudad que trabaja para lograr conquistas que permitan a sus vecinos ser más felices.
Y, con ocasión de la estancia de José María Michavila en Zaragoza, quisimos (y así nos lo autorizaron) visitar el Centro Socio Laboral que tiene la Fundación Federico Ozanam en la calle Boggiero. Fue una visita apasionante, de esas que te reconcilian con la humanidad al descubrir ese puñado de personas que -bajo la dirección de Enrique Santamaría y con el día a día de otras muchas personas como José María Lamana- hacen tanto por los demás, por los que no tienen, por los que lo necesitan, por los que nos necesitan.
Mereció la pena y, sobre todo, fue un nuevo testimonio de lo mucho que está haciendo esta Fundación por el bienestar de muchas personas que viven en esta ciudad, por lograr la inserción laboral de las personas con dificultades de inclusión social. El rastrillo es la imagen de una realidad, de una apuesta por los que más lo necesitan, que todos debemos de ayudar. Es muy aleccionador contemplar aquellas salas con máquinas de coser, aquellos espacios dedicados a la carpintería, aquel local con aprendices de albañilería… Todo un mundo se abrió ante nuestros ojos y recuerdo con mucho cariño aquel momento en el que -guiado por unos senegaleses que hablan con su madre cada dos meses- me enseñaron a poner un ladrillo, en esa pared que ellos estaban construyendo. Compartí pared con ellos y esa puede ser una razón más para querer compartir esfuerzos con ellos para lograr, entre todos, conquistar el futuro.