Hoy es día 1 de mayo y, simultáneamente a las celebraciones que rememoran los acontecimientos acaecidos en el Chicago del año 1886, ha habido una comunidad de personas que ha celebrado su particular manifestación -en este caso religiosa- por un barrio de Zaragoza. Eran los representantes de las Casas Regionales y los miembros de la Cofradía de Nuestra Señora de la Paz y de la Merced los que han sacado en procesión la imagen de su Virgen, una imagen que llegó a este barrio de La Paz hace cincuenta años, cuando apenas las calles sólo eran un puñado de piedras salpicando la tierra de los profundos desniveles.
Tengo que decir que han sido momentos emocionantes, reflexionando sobre la vida de una parte de esta ciudad y celebrando el medio siglo de la presencia de esta advocación mariana en un barrio de Zaragoza, el recordar a todos los que han hecho posible esa realidad.
Hemos compartido una hermosa misa jotera, vino y torta, conversación y afecto. Incluso, hemos podido comprar ese libro que habla de la historia del barrio de La Paz, nacido en 1952 -cuando se comienzan a ocupar algunas parcelas-, y en el que nos cuentan cómo regalaron los fieles de Alcobendas una replica de la Virgen de la Paz que presidía su ermita madrileña…
Ha sido muy agradable acudir esta mañana al barrio de La Paz y, una vez más, ha merecido la pena reencontrarme con las gentes que hacen posible ese referente de ciudad que son las Casas Regionales, sentir el afecto de muchos vecinos y vecinas de Zaragoza que nos dan fuerza para seguir luchando por el futuro de esta ciudad bimilenaria. Como le he dicho al Padre Ángel, mercedario apostando por los que más lo necesitan, volveré con el libro leído y con la historia de este rincón tan zaragozano a flor de piel.