Día a día

Paseando por el centro de la ciudad EL PASEO DE LAS DAMAS COMO EJEMPLO

A mí siempre me ha gustado mucho pasear, por lo que he podido ir viendo a lo largo de los años como evolucionaba nuestra ciudad de Zaragoza. Pasear a diferentes horas del día, cuando mis ocupaciones me dejaban tiempo, intentando captar esas imágenes diferentes de la ciudad que surgen en las diferentes horas del día. Pasear tranquilamente, en solitario, cruzándome con muchos de vosotros.

Pero eso ahora es casi historia, aunque aún me queda algún rato para recorrer en solitario la calle Conde de Aranda y ver sus problemas humanos, serpentear por la calle María de Molina para ver sus niveles de seguridad, o acercarme al Camino de las Torres y recorrerlo hasta el puente cuyo nombre nos trae tantos recuerdos. La cercanía de las elecciones hace que siga haciendo lo que llevo años haciendo, que continúe recorriendo nuestra ciudad… Pero ahora lo hago desde otro punto de vista, rodeado de personas y acompañado por algunos medios.

Es otra forma de ver la ciudad, quizá tendría que decir que ha llegado el tiempo de compartir con los vecinos sus problemas, de parar en la calle a hablar de sus necesidades, de entrar en sus tiendas y preguntarles por sus expectativas… De constatar que era acertada mi percepción de la ciudad en la que me siento feliz, en la que quiero vivir y para la que quiero lo mejor.

Acabo de hacer estos recorridos por la zona del Paseo de las Damas, que vertebra una zona comercial muy importante, una zona urbana que hay que arreglar y que hay que rediseñar para que pueda ser un espacio accesible a todos, incluso al coche. Esta apuesta por esta zona nos permitirá poner en marcha las zonas urbanas comerciales, verdaderas apuestas por el comercio de proximidad que gozará de todo nuestro apoyo y que contribuirá a convertir calles como este paseo en un verdadero paseo, con bancos, con color, con árboles y vegetación, con buena iluminación y con seguridad para las personas que tengan discapacidad o limitaciones de cualquier tipo. Esta es una apuesta por las personas, por la justicia, por hacer una ciudad del bienestar. Y, además, de la mano de los ciudadanos y de esos comerciantes que con sus puertas abiertas hacen posible que las calles sean espacios de vida y de tránsito.