Día a día

Este es el tiempo de cerrar la puerta a los desencuentros

Estamos en Navidad, en ese tiempo entrañable que nos hace reflexionar sobre la importancia de la cercanía, de la amistad, de la tolerancia. Los cristianos celebramos el recuerdo del nacimiento de Cristo en la noche de Belén. Y lo hacemos en familia, con alegría y con encuentros personales. En ese mismo escenario en el que los no cristianos también celebran ese espíritu navideño que inunda algunos relatos universales. Estamos todos celebrando los valores del ser humano, estamos todos intentando cerrar la puerta a los desencuentros.

Por eso, creo que este es el momento de borrar de estas páginas ese post, unido a esos comentarios que ampliaron el debate, sobre las noticias que la prensa dió del Colegio Hilarión Gimeno. Y las quiero quitar desde la seguridad que -a estas alturas de la controversia- todos hemos expuesto nuestras opiniones con total libertad, esa libertad que es básica para la blogosfera, con esa libertad que no menoscaba la de los demás, que tienen pleno derecho a discrepar y a poner sobre la mesa sus opiniones.

Cerramos así una historia más del vivir diario. Y lo quiero hacer señalando, expresamente, la magnifica carta que me ha enviado a este blog el director del Colegio, al que quiero reconocer su elegancia y su precisión, al mismo tiempo que recojo las explicaciones que me aporta sobre la celebración de la Navidad en ese Centro. A don Pascual Madrona, director y representante del claustro, quiero darle las gracias por sus líneas y quiero rogarle que disculpe el calor que a veces alcanza el debate.

Querido compañero profesor, estamos en Navidad y éste es el espacio propicio para desearos lo mejor para vosotros y para vuestros alumnos.