En la tarde de este domingo, 8 de octubre, cuando los últimos rayos de sol iluminaban las torres del Pilar, he asistido a una merienda en la que la Asociación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural de Zaragoza han pedido ayuda para la Asociación Aragonesa de Esclerosis Múltiple. Y lo han hecho con elegancia y con sentido común, invitando a más de doscientas personas a merendar en torno a un desfile de trajes aragoneses.
Nos hemos reunido a ver cómo se nos explicaban las diferentes características y la riqueza de estos trajes, muchos de ellos imitando antiguos, todos ellos bien hechos por mujeres que han trabajado muchas horas bajo la dirección de Pilar Bascuñana. Ha sido muy interesante y, sobre todo, muy emocionante el momento en el que Conchita Lueña, la excepcional presidenta de AMFAR, ha entregado el cheque con lo recaudado a José María Franco, de ADEMA.
Yo he hablado de esperanza, de ilusión, de saber que es posible el futuro para todos, incluidos los enfermos de esclerosis. He hablado de lo hermosa que es esta ciudad que bendice Nuestra Señora del Pilar, nuestra patrona, la que da razón y sentido a estas fiestas que celebramos estos días en su honor. He hablado de alegría y, sobre todo, de apoyo. Y, además de hablar, he podido compartir con gentes de muchas partes de esta provincia unos minutos de estas entrañables fiestas que, aprovechando el post, deseo sean muy felices para todos. Sin lugar a dudas, ha sido gratamente satisfactorio invertir esta tarde en beneficio de esta asociación, en beneficio de las personas.
Gracias a estas mujeres que trabajan sin descanso en torno a Conchita y Milagros…