Día a día

Promocionar Zaragoza en el mundo

Como ya sabréis, desde hace una semana me encuentro realizando un viaje institucional en la República Popular China, formando parte de una delegación oficial que está compuesta por empresarios zaragozanos y representantes de la Cámara de Comercio de Zaragoza, con su presidente Manuel Teruel al frente, y por representantes de todos los grupos políticos municipales, Blasco del PAR, Nasarre de CHA y yo por el PP, además de por el socialista Juan Alberto Belloch, que la preside en su condición de alcalde de Zaragoza.

La finalidad de este viaje es promocionar a la ciudad de Zaragoza en este complicado mundo de la China del siglo XXI, un país con más de mil millones de habitantes y con una dinámica economía que podéis valorar si os digo que en este país se consume hoy un tercio de todo el cemento mundial. Hemos sido recibidos por los máximos responsables políticos de la República para las relaciones de amistad con otros países, en todo momento bien acompañados por nuestro embajador, y con ellos hemos podido avanzar en tres frentes importantes: la necesidad de potenciar los intercambios culturales entre Zaragoza y China, la conveniencia de poner en marcha operaciones empresariales que introduzcan nuestros productos en este gran mercado y, por último, la búsqueda de lazos de unión a dos proyectos importantes como son la Expo de Zaragoza y la de Sanghai.

Todo ello ha sido acordado y creo que es una buena noticia para muchos sectores zaragozanos, a los que les abrimos el mercado y la cultura china siempre con el acuerdo que se ha logrado cerrar con la poderosa -antaño la que suplía al Ministerio de Asuntos Exteriores- Asociación de Amistad del Pueblo Chino y con el Foro Hispano-Chino, así como con el CCPIT, el organismo encargado de la participación del país asiático en las Expos. Se abre todo un campo de posibilidades que deberán gestionar ya los sectores a los que les hemos brindado –con las reuniones y recepciones oficiales- la posibilidad de entrar en contacto con un mundo que se está convirtiendo en el poder económico del futuro inmediato.

Hoy hemos llegado a Shangai, la ciudad de la luz que dicen levanta un piso de rascacielos por día, y venimos de la ciudad de Yulín con la cual está hermanada Zaragoza, aunque nunca se había visitado oficialmente mientras los munícipes de Yulín ya han venido dos veces a Zaragoza. Es una ciudad que supera los cinco millones de habitantes y que tiene un potencial de crecimiento extraordinario, estando además en el momento de iniciar ese camino lo que favorece a los empresarios que ya han cerrado alguna operación comercial beneficiosa para sus empresas zaragozanas. Allí hemos plantado un árbol como símbolo del hermanamiento y hemos visitado la gran empresa de automóviles que tiene, así como la famosa fábrica de cerámica.

Atrás quedan muchas imágenes de este mundo peculiar y contradictorio, con un régimen comunista en las ciudades del interior y con un emergente mundo capitalista en las grandes ciudades. Hemos visto algunos de los monumentos que conservan, aunque no hemos podido ver otros como las tumbas de los guerreros que estaban fuera de las ciudades en que hemos tenido reuniones, hemos paseado las calles donde hay pobres que piden limosna conviviendo con abundantes coches de lujo, hemos vivido la riqueza de este mundo cultural tan complicado y disperso con tantas minorías reconocidas… China es un descubrimiento permanente, un reto, un espacio muy atractivo con gentes muy simpáticas.

Y ya hemos llegado a la gran ciudad del poder económico, a la ciudad autónoma del sur, a la ciudad que controla el mayor volumen de negocios del mundo. Y, después de tener problemas de conexión en el interior por la pobreza de las líneas y la falta de soportes tecnológicos, en el hotel de Shangai podemos conectarnos con el mundo –vía wifi– y haceros participes de esta pequeña aventura que, os lo aseguro, siempre es muy positiva para las ciudades si lo es para su tejido empresarial y comercial. Además una corporación debe estar para facilitar también las relaciones al más alto nivel, máxime en países como este que son tremendamente protocolarios. Este es el camino del futuro, aunque algunos no lo puedan entender por el peso de las anteojeras que llevan justo cuando en el mundo la visión es esférica. Pero ese es su problema.