Antonio Gaspar, tras la vuelta de vacaciones, decidió convocar una rueda de prensa en un centro municipal en construcción, cuando hubiera sido lo coherente que la convocara en las obras del Seminario, en concreto en esa zona que se hundió el pasado mes de agosto y que es su responsabilidad. No ha tenido la dignidad necesaria para dar la cara, ni ha tenido voluntad de asumir ninguna responsabilidad, ni siquiera ha aprendido que sus caprichos y premuras ponen en peligro muchas cosas, incluso a personas. Una vez más nos ha demostrado que para él todo es un juego en el que no le importa que la ciudad pierda mucho dinero, que los ciudadanos se coloquen en situación de riesgo y que el Ayuntamiento esté quedando como el referente de un ejemplo de mala gestión, de improvisación y de falta de responsabilidad.
Pero, en esta compulsiva necesidad que tiene de mentir, el pasado 5 de septiembre superó con creces lo esperado. Su afán por echar las culpas a todos los demás, en la misma intensidad de los niños que no asumen lo que hacen y se lanzan a acusar a todos los que le rodean, ha llegado a ser penosa y muy triste. Este señor, enviciado de creerse el mejor del universo y de no atender ninguna opinión que no sea la suya, ha llegado a negar la realidad y mentir diciendo cosas que los propios edificios que están en la ciudad lo desmienten. En concreto, dijo ante las televisiones que el Partido Popular no tuvo problemas de derrumbes porque no rehabilitó ningún edificio. ¿Cómo puede llegar a la mentecatez de perder la conciencia de la realidad, a no tener la medida de cuánto miente?
A él se le ha caído un considerable trozo del Seminario y no tiene el valor de asumir la responsabilidad de haber atropellado la obra, como ha atropellado La Romareda -que se la han paralizado-, como ha atropellado las expropiaciones de Miralbueno -que se las han cuestionado judicialmente-, como ha atropellado la construcción del aparcamiento de La Romareda -con mediciones erróneas-, como ha atropellado la obra en Fuenclara -que también se le ha caído-, como ha atropellado el nuevo ferial tirando seis millones de euros… Que más quiere este caballero, señor de la peor manera de hacer política… Que más quiere este caballero, que no para de trabajar en perjuicio de la ciudad que paga lo indecible y en beneficio de no sabemos quienes…
El señor Gaspar, rey del urbanismo zaragozano ante el absentismo del alcalde Belloch, ha mentido y está ya descalificado para todo ejercicio público. Todo lo que dice es cuestionable y además demostrable que lo hace con mala fe y con un estilo de hacer política muy propio de las dictaduras más vergonzantes.
Al Partido Popular no se le cayó ningún edificio que rehabilitó, y hubo muchos, cosa que extraña que él siendo concejal entonces no lo recuerde. ¿O es que sólo le guía la mala fe y el mal estilo, el afán de mentir y de actuar indignamente no ajustándose a la verdad? Pregúntele a sus colaboradores y mandos de Gerencia que ellos estuvieron metidos hasta las orejas en esas rehabilitaciones y obras de los mandatos del Partido Popular. Seguro que el señor Gerente le puede explicar las cosas, salvo que tenga pavor a su autoritarismo sin límite.