Oposición constructiva

Zaragoza está cada día más sucia

En los últimos tres años, esta ciudad ha ido alcanzando un nivel de suciedad en las calles que, ciertamente, es incalificable. Primero, por el fracaso de la gestión evidente de los responsables del equipo del alcalde Belloch. En segundo lugar por la falta de interés de los responsables municipales de Turismo, que no han denunciado la situación sabedores del destrozo que hace de la imagen de Zaragoza.

Zaragoza, a fecha de hoy, con los turistas por sus calles, es una ciudad sucia, que huele mal y con abundantes montones de basuras en los contenedores repartidos por el centro histórico; precisamente, en el espacio que visitan los forasteros que llenan de vida nuestros comercios y nuestros restaurantes y bares. Y es tan incuestionable este panorama que no hace falta más que ver cómo dejan la Plaza del Pilar -el centro de la ciudad- al caer la tarde, después de haber atendido la limpieza de la misma. Los ciudadanos fotografían los escenarios llenos de papeles, sin limpiar, mal atendidos por unos barrenderos que no tienen culpa, pues es la empresa quien les somete a ratios que les impiden limpiar bien los espacios urbanos. La empresa concluye su contrato en el año próximo y, por lo tanto, aún tiene unos meses para esmerarse y demostrarnos que -ante el abandono del equipo de Belloch- su responsabilidad hace que Zaragoza vuelva a ser una ciudad limpia, en la que las basuras no se amontonen, en la que los contenedores de supermercados estén limpios y no huelan, en la que las papeleras estén cuidadas y atendidas antes de que se conviertan en floreros de basuras.

Y hoy ni quiero mencionar nada del Parque Primo de Rivera, ni de los jardines donde se amontonan los papeles, las bolsas y los desechos días y días. Algo que no me extraña, puesto que enfrente del Ayuntamiento, a vista de los responsables socialistas, ya ven cómo están los papeles por el suelo…