Día a día

La responsabilidad para con los animales de compañía

No hace falta recordar que desde 1866 existe en América del Norte una asociación para la prevención de la crueldad a los animales, ni tampoco que en 1978 la UNESCO hizo la Declaración Universal de los Derechos de los Animales. Pero, si parece oportuno recordar que cuando se adquiere un animal de compañía es necesario hacerlo desde la responsabilidad, tanto de asumir el compromiso de atender la salud de esa mascota como el de evitar que ocasione daños y perjuicio a terceros.

En ese capítulo de la responsable compra o aceptación de un animal de compañía, algo muy importante es entender que no debemos abandonar a ese ser vivo cuando nos moleste o cuando nos haya cansado el atenderle. De esto último nos hablan los casi setecientos perros que han sido recogidos en el primer semestre de este año, en la ciudad de Zaragoza, donde hay demasiados animales de compañía vagabundos.

Pero, a pesar de estos datos, todavía podemos alegrarnos cuando nos explican que más del 62% de los perros abandonados fueron adoptados por zaragozanos. Es un buen síntoma de una ciudad que quiere ser solidaria con los seres vivos que la diseñan, desde los árboles a los anímales de compañía, pasando por los habitantes que la mantienen viva día a día.

Y no quiero olvidarme de esas personas que, dedicando un gran tiempo de su día a día, se dedican a garantizar a los perros abandonados un espacio donde albergarlos, un lugar donde poder ofrecerles un futuro digno. Unos zaragozanos que, allá por el año 1981, fundaron la Asociación ADPCA y que, con su generosidad y voluntariado, continúan brindando una gran labor para estos siempre agradecidos animales y para nuestra ciudad.

Sólo queda pedir que todos cumplamos con nuestra responsabilidad, unos no abandonando a sus animales de compañía y otros cumpliendo la ley y evitando que puedan ser dañinos a las personas, como ocurre con ese censo de casi trescientos perros potencialmente peligrosos. Y todos respetando las normas que, al final, son la mejor garantía de la incorporación a la vida social de esos animales que nos acompañan y nos dan su cercanía en todo momento.