En la mañana zaragozana y a orillas del Ebro, cuando el calor todavía no aprieta mucho, un accidente se nos ha llevado a la eternidad a Freddy Alberto Arenas, un trabajador de la construcción, un hombre que –lejos de su Colombia natal- ha empleado sus saberes y su ilusión en colaborar a construir ese gran proyecto que se llama Expo2008. Su muerte nos ha dejado helados y nos ha invadido la tristeza y la impotencia, la brisa del río ha sabido a dolor, la mañana se ha quedado vacía para esa gran familia de la empresa López Navarro que siente un profundo pesar.
Todos hemos perdido. Su nombre queda engarzado a ese espacio internacional, su nombre abre una lista que no queremos que crezca, que queremos que se cierre con él. Por eso, es tiempo de aumentar los niveles de seguridad si cabe, tiempo de reflexionar, tiempo de comprometerse con la vida. Y, mientras tanto, es tiempo de que la familia de este colombiano nos sienta cercanos, dispuestos a ayudarles, empeñados en construir cercanías para los que necesitan de una palabra amiga, de una mirada comprometida.
Y como homenaje a la memoria de Freddy Alberto Arenas, voy a recordar esos versos del gran poeta colombiano Carlos Martín, titulados “La voz sobre el olvido”, que dicen así:
“… Soy la oscura mitad de tu existencia,
Fruto de llanto abierto en la penumbra,
alondra vegetal que se acostumbra
a la rama con sangre de tu ausencia.
Sombra de una memoria sin presencia
bajo la noche que tu llanto alumbra,
abierto corazón que no vislumbra
su cielo derrumbado a tu sentencia.
Colmena de ceniza, dispersado
palomar de la nostalgia, voz tardía
de nocturno rumor, atribulado
fuego de soledad y de agonía
donde la muerte con su musgo helado
cubre la rama de la ausencia fría”.