Como ocurrirá en veintidós ciudades de España, nos convocan para el miércoles 12 de julio en la Plaza de España, en Zaragoza, a las ocho y media de la tarde. Nos convocan para que con nuestra presencia confirmemos que seguimos cercanos a los familiares de los asesinados por los etarras. Nos convocan para que digamos públicamente –en silencio y con todo respeto- que el presidente socialista Rodríguez Zapatero está traicionando al Estado, está traicionando el sufrimiento de miles de personas, está vendiendo cientos de muertos con el tiro en la nuca.
Nos convocan para que hagamos público a esta sociedad que todavía hay gente que no quiere mancharse con la sangre que llevan en las manos los etarras, en esas manos que –con las prisas de un niño caprichoso- quiere estrechar y besar el señor Rodríguez Zapatero, el amigo de los terroristas, el enemigo de las victimas, el que ha traicionado a todos, el que apesta a cobardía. Yo no sé qué paz quiere firmar porque no había guerra, no sé cuál es la razón por la que quiere vender Navarra a los etarras, no entiendo a qué tiene miedo.
Si él no tiene valor para defender el Estado que se vaya, que se marche a las praderas a pastar su cobardía. Y allí, rumiando su pánico, que sueñe con su paz, con una paz que él quiere construir anulando leyes, perdonando asesinatos por la espalda, convirtiendo a los presos etarras en funcionarios del estado, pidiéndoles perdón, acallando a los jueces, vendiendo a los navarros, amenazando a Francia (donde no paran de reírse en la prensa de su atrevimiento), insultando al pueblo vasco con el que no negocia, rindiéndose a una panda de asesinos que –a buen seguro- se estarán riendo de su cobardía. Quien se rinde ante los asesinos y disculpa los delitos de sangre es que tiene miedo. Quien tiene miedo no puede gobernar un país. Esto es lo que debería meditar mientras lee lo que dicen los que no son su corte de bufones y mientras veranea en un paraíso de privilegios, que también lo han hecho posible los sacrificios de los asesinados por sus amigos etarras.
En la Plaza de España el miércoles a las ocho y media de la tarde, se construirá un paisaje más de esta España que no quiere estar en manos de un cobarde, a merced de un traidor que no recuerda que se comprometió a defender el Estado democrático de derecho y la Constitución. Y por si no sabe a dónde va, que vuelva a leer la editorial de Pedro J. Ramírez sobre el duque de Orleáns para saber el futuro que se le espera.
