Oposición constructiva

Los funcionarios municipales en peligro

Hace unos meses pregunté en el Consejo de Gerencia si el edificio del Seminario, al que se llevará a gran parte de los funcionarios zaragozanos, tenía algún problema estructural y, en concreto, si los forjados del mismo estaban preparados para soportar a los funcionarios, a los ciudadanos que van a las oficinas y al equipaje de ficheros, mesas y archivadores que lleva cada funcionario. Tras semanas de sospechoso silencio y varios recordatorios por mi parte, me entregaron unos viejos estudios en los que se decía que no había ningún problema, que el Seminario era seguro.

Cinco meses después, los mismos responsables -los que antes negaban que hubiera problemas- proponen que se conceda una ampliación del plazo de la obra. Y cuando el concejal de Equipamientos, supongo que por orden de su jefe, el antidemocrático señor Gaspar, se ve obligado a emitir una nota de prensa explicando las razones y la conveniencia de esta decisión, nos dice que se dan seis semanas más con motivo de realizar «mejoras de acabado». Mejoras que detallan diciendo que es el «refuerzo de consolidaciones estructurales». Increíble, lamentable. No sé si los concejales de Chunta consideran que todos somos tontos excepto ellos, si les ciega la soberbia de saberse miembros del Soviet Supremo de Belloch… Lo ignoro, pero lo que si puedo decirles es que consolidar estructuralmente un edificio es algo mucho más serio que hacer mejoras de acabado, a no ser que en su ignorancia entiendan que las columnas son más bonitas si tienen anillos de hierro que las sujeten, o que los suelos son más hermosos si hay que meterles refuerzos porque se caen… Mienten descaradamente, mienten porque no pueden justificarse, mienten a los ciudadanos a los que deben servir y atender.

Es un escándalo que el equipo de gobierno nos salga ahora con esta cuestión. ¿La conocían ya cuando le decían al Grupo Popular que no había problemas?, ¿Intentaban engañar a la oposición y a los ciudadanos? o, por el contrario, ¿el problema es que el señor Gaspar no sabía realmente lo que pasaba? En uno y otro caso es grave, muy grave que el señor Belloch y los suyos pongan en riesgo a los funcionarios que sean trasladados a las oficinas del Seminario, llevándolos a unos espacios con problemas estructurales que pueden colocarles en riesgo de desplomes de suelo. Y digo que esto es muy grave, pero lo que ya no puedo calificar es la actuación de un acólito que tiene el valor de decir que al paralizarse la Romareda con un Auto judicial se «reduce la necesidad de desalojar» los edificios del Cubo y la Gerencia. De las palabras de este sabio iluminado, se puede desprender que si la Romareda no se hubiera parado, a los funcionarios se los hubieran llevado al Seminario sin hacer estas obras de consolidación y colocando en riesgo sus vidas.

De este patético alegato se puede entender que ahora no hay prisa, por lo que es momento -como dice la empresa- de «poder determinar ciertamente el número de elementos que hay que consolidar», ¿acaso los mismos que no se iban a consolidar si había que llevar rápidamente a los funcionarios?. En una Gerencia empeñada en jugar a mejoras mundiales, podían preocuparse también sus «poncios» de garantizar la seguridad de los funcionarios, de garantizar el primer derecho del ciudadano a la vida. Arreglen pues las columnas, aseguren los cimientos, refuercen los suelos… Hagan lo que quieran, pero hagan todo lo necesario para evitar problemas, para evitar una tragedia que ya no podrá darse gracias al Auto del juez. Y luego dicen que el juez se dedica a hacer política… Y ellos, ¿a qué se dedican?

Y dicho todo esto, quiero recordar al equipo de gobierno que los funcionarios municipales no son esclavos, que son personas libres que tienen derechos y sobre todo merecen respeto. Cuestión que, por lo que vemos, no debe ser fácil entenderlo desde el talante, pero es evidente que se comprende desde el talento.