Día a día

El valioso legado del profesor Beltrán

Ha muerto en Zaragoza, ciudad de la que era cronista oficial, un hombre que ha empleado noventa años -toda una vida- en amar y en querer a esta tierra que se llama Aragón.

Por eso, Antonio Beltrán Martínez, merece nuestro afecto ahora que ha pasado de hacer historia a ser Historia; merece nuestra gratitud por todo lo que nos ha enseñado, a los que hemos tenido el honor de ser alumnos suyos; y merece el reconocimiento de las personas que han ido descubriendo Aragón a través de sus programas de radio y sus miles de artículos.

Al sentir la tristeza de saber que su ordenador se ha parado, que su palabra ya es sólo eco, es el mejor momento de reconocer que esta tierra ha tenido uno de sus grandes estudiosos en el profesor Beltrán, en ese hombre de Sariñena que fue desgranando los caminos de esta tierra en esos programas de radio Zaragoza o radio Popular que siempre me parecieron magníficos. Trozo a trozo, palabra a palabra, los programas y libros «De nuestras tierras y nuestras gentes» nos enseñaron la pasión por interpretar las cosas, la oportunidad de descubrir atractivos y desconocidos destinos, la importancia de saber nuestra historia.

Hoy, en esta primavera que ha sacado el viento del Moncayo a la calle como último homenaje a este historiador aragonés, voy a retomar del anaquel de mi biblioteca esos tomos -que me dedicó con afecto- y voy a seguir aprendiendo de don Antonio. Lo mismo que hace tres décadas cuando era su alumno, voy a gozar releyendo sus textos y luego, con todo cariño, miraré al Moncayo -gruta de todos los secretos de este viejo reino- para dar las gracias por haber podido disfrutar, aprender y sentir lo aragonés a través de Antonio Beltrán Martínez. Hoy Aragón está de luto.


Antonio Beltrán Martínez
Cronista de la Ciudad de Zaragoza

Catedrático de Arqueología, Epigrafía y Numismática (1949-1985), Secretario (1950-1954), Vice-Decano (1954-1957), Secretario General de la Universidad de Zaragoza (1957-1958) y Decano de la Facultad de Filosofía y Letras (1968-1985).
Profesor emérito de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza desde 1986.

Aragonés del año (1983).
Premio Aragón de Humanidades de la Diputación General de Aragón.
Medalla de Oro de Santa Isabel de la Diputación Provincial de Zaragoza.

Medalla de Oro de la Ciudad de Zaragoza de 1983.
Cronista Oficial de la Ciudad de Zaragoza desde el 7 de octubre de 1997.

Premio Tercerol en Zaragoza el año 1997, Pregonero de la Ruta del Tambor y del Bombo de 1999 en Samper de Calanda.
Pregonero de la Semana Santa de Zaragoza del año 2000.